Ya… aer sea contreras sigamos con
esto..
Cuando te leí en resumen entendí
lo siguiente: Toda acción autónoma del ser humano, es una imposición. Los modos
en los que nos relacionamos, en comunidad, concentran sus formas particulares
que diferencian, por ejemplo, una sociedad de otra y partir de ello se
estructuran límites a la acción autónoma, que performan una “legítima” libertad
restringida en ciertos márgenes consensuados. Cuestionas tb el concepto de
libertad individual, porque hasta qué punto podemos decir que es realmente
individual?... y más adelante decis que la libertad como tal no existe...
Ya... hago ese resumen para que
entiendas desde donde reflexiono yo a partir de lo que expusiste, porque me
costó un poco entender tu TORMENTA de ideas jajajaaj… ya let’s do it!
Tu preguntai... qué es la
libertad, haciendo en ello una inflexión para relevar que ese concepto no
existe sino como construido en situación, en su contexto, tal como
anteriormente hablamos de la tolerancia. De hecho, podemos decir que, esa
construcción de lo que es tolerable y no tolerable, estructura los límites que
“dan forma” a esa “legítima” libertad (o libertad “permitida” “socialmente
aceptable” algo así). En fin, el punto es que tú haces esa pregunta, a mi
parecer, para problematizar el concepto puro de libertad, y yo creo de todas
formas, que es necesario, acercarse a eso más abstracto... veamos que resulta.
Cuando intentamos definir
libertad, creo yo, es imposible darle forma, la libertad en sí misma no debiese
tenerla porque al definirse deja de ser libre, por lo tanto, en cierta medida
es imposible definirla, porque la libertad apela a la indefinición (o se define
por la indefinición… ajjajajaja es como decir que la definición de libertad es por
excelencia una antidefinición).
Esa es un poco también la
paradoja de la libertad, y aquí me voy a poner un poco poética shuer loca
quizás... pero la siguiente imagen a mi me lo deja más o menos claro y simplón
como para seguir reflexionando: la libertad es un punto, y por un punto pueden
pasar infinitas líneas, cuando desde el punto se decide trazar una línea en el
libre ejercicio de que yo tomé una opción, a la vez, coarto mi libertad, porque
le doy forma, la estructuro, la defino, y desaparecen por lo tanto un montón de
otras posibilidades cuya existencia era potencial, porque ya no soy punto, soy
una línea. Eso pasa a diario, en lo cotidiano tomo opciones continuamente en
desmedro de otras, y genero trayectorias.
Desde este punto de vista, la
libertad, plena, nunca va a existir, porque como seres que vivimos en un aquí y
ahora que nos compele (y con una estructura corporal determinada), tenemos que
optar constantemente en desmedro de otras posibilidades, y nada se encuentra en
un estado de quietud tal que nos asegure tener siempre la posibilidad de todo,
o que a pesar de optar esto no tenga impacto en otro nivel que no modifique la
existencia de las cosas, incluso la mía o la de otros. (Con eso último creo que
me respondí a mi misma a propósito del temita de atentar contra la existencia
de otro).
Ejercer la libertad puede ser entonces,
el acto que a su vez, puede reducir a esta al máximo, a mi mismo como a otros. Por
lo tanto, la libertad individual, no puede ser sino entendida en el entramado
de un conjunto de libertades individuales que se hacen valer continuamente, ¿y
se hacen valer cómo? imponiéndose, y dando forma a los aquí y ahora, que
vuelven a interpelar a esas mismas y otras libertades individuales… bueno, y
esa imposición como tal, en el nivel que fuese, no puede ser sino violenta,
porque rompe radicalmente con el modo de existencia de las cosas en un
determinado momento.
Ahora entiendo entonces cuando
dices que la libertad individual, como tal no existe, porque no podemos decir
que existen acciones cuyos efectos no traspasen los límites de la persona que
ejecuta esa determinada acción. En el acto mismo de comer, por ejemplo, comemos
algo que pudo haber sido comido por otro y le quitamos esa posibilidad, etc.,
impactamos tanto positiva como negativamente, coartando o proporcionando nuevas
posibilidades, etc. creamos realidades como resultado de modificar lo que
existe a partir de actuar individualmente, creo que nada está libre de la
interacción. Pero por otra parte esto mismo me afirma que si mi opción compele
a la de un otro, entonces hay un nivel en el cual existe una disposición
individual de mi libertad desde donde yo decido y me hago o no cargo de los
efectos de mi acción, en esa disposición, creo yo, se asienta la particularidad
de mi libertad (esa libertad relativa que nunca es plena).
Ahora, no creo precisamente que
esa libertad relativa de la que se dispone sea definida por una comunidad o un
grupo de personas como decis tú, sí se establecen límites para una libertad legitimada,
pero finalmente, está en la libertad personal el querer cumplirlos o no, o sea,
lo ilícito, lo anómico, por más regulado y consensuado que esté es una realidad
y está al alcance de todos igual en la transgresión, por más que se quiera dar
forma a la libertad y coartarla. Yo creo que ahí está la importancia de la
diferencia entre lo que nos “determina” y lo que nos “condiciona”… cualquier
acuerdo social es un condicionante que se nos impone pero que podemos pasar a
llevar o cambiar; lo que nos determina, como el cuerpo humano por ejemplo, eso
sí que define nuestra libertad, la acota irrestrictamente.
En ese sentido, creo que la
diversidad de opinión, y las ideas de mundo de cada cual, son finalmente ideas
válidas ya que son maneras en que libremente decido experimentar el mundo
dentro de las mil y un posibilidades que tengo de hacerlo... es cuático porque
yo siempre intento buscar metaconceptos en los cuales se permitan niveles de
heterogeneidad que no coarten la posibilidad de otro de realizarse como
quisiese al entender lo anterior, y por eso mismo puedo comprender visiones de
mundo como las de un homofóbico, un conservador, etc. Así mismo, si bien las comprendo,
me molesta que esas ideas nieguen la posibilidad de ser a un otro, en el acto
de negar sus decisiones particulares de modo de existencia, como pudiese ser
para esos casos un gay o un liberal. Y me molesta cuando tan directamente
alguien es capaz de llevar a cabo ideas que de plano, tachan esas opciones como
como “malas” o con un juicio peyorativo.
Porque por un lado podemos
entender que toda acción impacta y es una imposición, deliberada o no, pero por
otro me causa ruido cuando ellas imponen un DEBER SER, porque nada me avala que
ese deber ser que se impone es mejor, es EL BUENO, es esencial al ser humano,
etc. Principalmente esta última, porque muchas ideas se sostienen en que por
ejemplo: es natural que al hombre le gusten las mujeres porque estamos hechos
para procrear. Considero que si podemos procrear, eso no es un deber ser, y que
si un hombre quiere meterse con un hombre, eso es una posibilidad que existe
precisamente porque somos seres humanos con características que nos lo
permiten, y eso también sería propio del ser humano. Siento que lo propio del
ser humano es optar en la medida en que nuestra estructura nos lo permita (que
es lo que precisamente nos hace “seres humanos”), lo mejor o peor ya es harina
de otro costal.
Es en ese nivel que a mí me
molestan las opiniones de un otro, que claramente pueden ser válidas, en la
medida en que yo elijo mi concepción de mundo (o elijo no cuestionarme la que
se me impone). Y ahí hay otra paradoja, porque cuando hay un choque de
concepciones de mundo, alguien puede querer someter a otro a su concepción y de
esa forma lo coarta, pero cuando ese otro se desliga de lo que se le impone,
termina coartando la visión de cómo este otro quiere que sean las cosas. Y ahí
nuevamente el juego de que siempre terminamos imponiendo en la acción, sea esta
ideática, discursiva o más “material”.
Todo esto termina quedando
entonces en un terreno tan nebuloso, y en lo social en un terreno de tantas
incertezas donde todo se vuelve tan relativo, que relativa se vuelve incluso la
existencia de nuestra especie cuando todo es válido, todo se impone, todo es
violento (en el sentido que expliqué recién) que no hay nada que asegure un
orden que permita, y esto es lo que considero relevante, la autopoiesis de
nuestra especie. Y es ahí que a mí me hace entonces sentido la existencia de un
Estado, un gobierno, en cuyo monopolio se encuentre la violencia y la
intolerancia.
Entonces, me pregunto, la
existencia de un Estado, no puede ser por principio resguardar las libertades
per sé de los seres humanos, allí todo sería tan difuso que no podría imaginar
un orden que se construyese a partir de eso, o a partir de una autonomía, como
conceptos puros. Entiendo entonces que cuando un Estado se propone definir los límites
de lo tolerable o del deber ser de las libertades de quienes son parte de él,
su fin último adhiere de alguna forma a la autopoiesis de ese grupo de
personas. Vale decir, un grupo de personas se adhiere a un consenso social
(siempre impuesto tb de todas formas) para resguardar su existencia, en principio
física y de subsistencia, dentro de ciertos márgenes de libertad o autonomía
que no atenten hacia eso.
Ahora, esta autopoiesis también
se define, no es cualquier sistema el que se quiere reproducir, se crea por lo
tanto una determinada estructura social, determinados derechos a los que
adherimos (algunos incluso internacionales como los derechos humanos),
determinadas penas a lo que “acordamos” no debiese ser, etc. Se arma por lo
tanto un modo legitimado de existencia, cada cual para cada cultura como tú
haces la diferencia entre lo oriental y lo occidental y que condicionan los
modos de relación.
El riesgo que corre todo orden
social (fortuna para algunos…), es que con el tiempo se naturalice y se
absolutice, y en ello se limiten las posibilidades como sujeto social, y la
norma ya no sea un acuerdo sino que una imposición heredada. La tolerancia, lo
que es o no tolerable por una sociedad, y su internalización, hacen sostenible
el status quo, un orden de cosas. La violencia por otra parte, también como
monopolio del Estado, actúa en cuanto se infringe lo establecido y excede el
límite de lo acordado como tolerable. Lo que escapa de este margen de ser de
las cosas, además, corre la mala suerte de ser en algunos casos patologizado.
Es por esto mismo, que en la
medida en que se quiera cambiar un orden establecido, no se puede sino en el
conflicto apelar a la violencia y la intolerancia, la imposición también, a
modo de cambiar las estructuras en la expansión de derechos y lo que en este
nuevo contexto pueden ser ahora consideradas como legítimas libertades, en el
acomodo de lo establecido a las prácticas culturales que van cambiando, en la
represión de otras prácticas poco deseables mediante mayor regulación, etc. De
esta manera, buscar la mayor sintonía posible entre las expectativas del
complejo social y la estructura que la regula, en la búsqueda del bien común.
Y bueno, esta violencia,
intolerancia, e imposición, a veces se han leído también de otra forma que
promueven la existencia de dictaduras, por ej. Me imagino yo que en la medida
en que esa violencia e intolerancia se pongan en juego en la tensión de que un
Estado se debe a quienes lo componen, que somos todos, debería este en
principio articularse a las voluntades ciudadanas, en cuanto se expresan como
mayoría. Quizás ahí mi visión es un poco limitada o poco compleja, pero eso
creo, en cuanto las voluntades se expresen como prácticas o como discursos
comunes de lo que esperamos como nación. O podríamos relativizarlo y decir que
eso cabe en la concepción de mundo de cada cual y se va todo a la
mieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer jajajajajajaaja
En fin.. ya divague caleeeeeeta,
asi que estaré a la espera de tus comentarios para cuando puedas darte un
tiempo de hacerlos. Es bacan este modo de comunicarnos, me gusta, así que
agradezco caleta tu disposición. Oye a propósito como va todo por allá? Estay
contento? Hay visto algún koala? Se ve harto bambú? Jajaa es verdad que hay
hartos chilenos por allá? Te bajó lo patriota como dicen que le pasa a la gente
que sale del país? (es una duda que tengo porque con cuea he salido de la
quinta región =P)
Un abrazoooooo sea contrera’!
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