martes, 22 de mayo de 2012

Gratuidad.


¿Hasta cuando esa insistencia de promover el eslogan de que si existe educación gratuita, eso significa que se va a estar favoreciendo a aquellos que sí tienen la capacidad de costearla, o sea, a los más ricos?

Frente a eso, varias cosas:

El centrar ahí la problemática respecto de la gratuidad, ya es en sí mismo un problema: Nadie, a pesar de que tenga la capacidad de costearla, debería estar pagando una cantidad grotesca por recibir educación, el plantear dicho enunciado da por sentado el coste que tiene la educación actualmente, lo cual es altamente cuestionable, y lo ha sido también cuestionado numerosas veces por la OCDE, la BBC, y varias otras instituciones e investigaciones que se han hecho alrededor del globo. En esta dimensión de la problemática, el tema no es financiar o no a quien no tiene la capacidad de pagar, lo que se cuestiona es: ¿Por qué hay que pagar tanto? Más aún, cuando se ha evidenciado, que los ingresos no se reinvierten en los centros educacionales, y que responden, en la mayoría de los casos, al lucro de algunos (cuando esos “algunos” ni siquiera son quienes se encuentran al mando de dichos colegios, universidades, etc., sino que son quienes se encuentran vinculados a estos establecimientos solo en términos de negocios). En este nivel, ni la gratuidad como la no existencia de esta podrán favorecer a los supuestos beneficiarios del sistema (o sea, nosotros), porque el peso del financiamiento de la educación sigue estando en nosotros en la medida que pagamos impuestos; pero no obstante, de todas formas, los máximos beneficiados, seguirán siendo los mismos de ahora, aquellos que lucran con la educación, esto, mientras sus mecanismos de lucro no sean estrictamente normados, mientras sea el mercado regule los precios, y principalmente, mientras no se cuestione profundamente los costos de la educación hoy en día, que reitero, no sé hasta qué punto son costos exclusivamente de la educación.

Lo que planteo anteriormente, que no se entienda como que no apoyo la gratuidad en la educación, pues lo hago, y considero que a pesar de que no sea la mochila que deba cargar esta, es una de las maneras parche de promover la disminución provisoria de la desigualdad y asegurar un acceso equitativo a este derecho legítimo de educarse.

Ahora, partamos por el concepto de que la gratuidad nunca es tal, vale decir, si no pagamos directamente a una institución por que nos eduque, esto no significa que la tenemos gratuita, sino que opera el mecanismo de que si el Estado es quién financia, cuando el Estado lo componemos nosotros, son nuestros impuestos los que se están haciendo cargo de pagar por el servicio. Si es por esto, cabe decir que, con mecanismos como el crédito que operan actualmente, no solo pagamos 5 veces nuestra carrera (considerando los intereses y reajustes de lo que finalmente hay que pagar), sino que 6 veces, porque por medio de la recaudación fiscal y las inversiones a propósito de éstas, también lo hacemos (que digámoslo,  dan para financiar la educación, cosa que se ha demostrado, bien sabido es que Chile no es un país que le falta plata, sino que esta se encuentra distribuida de acuerdo a los intereses de unos pocos).

¿Qué no paguemos directamente a una institución por nuestra educación seamos ricos o pobres… es regresivo? En términos de generación de mayores niveles de igualdad, creo que no, ahora, claro puede serlo en la medida en que se está beneficiando a los más ricos como le gusta tanto vociferar a los estandartes del gobierno (y estoy segura si llega a presidenta nuevamente Bachellet lo vociferará también)… pero, la inflexión es la siguiente… ¿Con los costos y mecanismos de acceso de la educación actual… no se beneficia ya a los más ricos también? ¿No es ello también regresivo?... porque yo no veo a los ricos pagando 5 veces por sus carreras como sí lo hacen los más desfavorecidos, de acuerdo a los intereses de los créditos que los ricos no tienen que tomar. Entonces, si es por no tocar el tema de la desigualdad, sino que cambiar la forma y mantener las mismas brechas… y la opción es así de binaria… prefiero que si la desigualdad se va a mantener, que sea con gratuidad, no, saqueándonos constantemente con tanta desfachatez como lo siguen haciendo, y en ese sentido, considero que la medida de la gratuidad no es regresiva, sino que mantiene una condición de desigualdad, pero que a la vez, nos aliviana enormemente la carga educacional.

¿Ahora vamos a hablar realmente de desigualdad? Bueno, si es así, hay que aclarar que EL MECANISMO del Estado para hacerse cargo de la problemática es LA ESTRUCTURA TRIBUTARIA, herramienta por medio de la cual se busca que cada sujeto aporte a la sociedad en la medida de sus capacidades para hacerlo. Eso es lo que NO hace nuestra estructura tributaria actual, la cual, no bien regulada, permite legítimamente su evasión y elusión por medio, por ejemplo, de grandes empresas, permite que se usufructúe de recursos de nuestro país por parte de extranjeros sin costo alguno, vale decir que sólo se benefician de nosotros sin en ello aportar indemnizatoriamente a nuestra sociedad, además, el porcentaje de impuesto de la renta para cada cual se encuentra injustamente distribuido en la medida de que los deciles más desfavorecidos (que objetivamente son 8, solo por no aventurarme a decir 9) que aportan de acuerdo a sus ingresos, lo hacen en un porcentaje mayor que los que tienen mayor capacidad de hacerlo, de esta forma, en términos nominales pareciesen que los ricos pagan más, pero no es así en términos reales. Por poner un ejemplo caricaturesco pero aclarador: no es lo mismo  imponer  $350 de $1.000 que imponer $30.000 de $100.000, en tanto los porcentajes son distintos y en tanto el dinero que queda para el sujeto que impone, en el segundo de los casos alcanza para un nivel de vida digno, mientras que para el primero, no… ¿se entiende?

 Entonces, ¿por qué se insiste tanto en la reforma tributaria por parte de nosotros como necesaria junto con la gratuidad? Porque de esta manera nos aseguramos, que en términos de desigualdad, el mecanismo de la gratuidad no sea regresivo ni siga siendo reproductor de la esta, porque ya por medio de la renta estaríamos aportando al financiamiento de la educación de manera equitativa.

Cuando la educación se encuentra mediada por la lógica mercantil, y entendida como inserta en dicho contexto económico social, la educación necesariamente va a reproducir dicha lógica, en la cual existe y en la cual se enmarca. La educación, por otra parte, no tiene por qué llevar en sí misma ni el peso de la movilidad social, ni el peso de restablecer niveles dignos de equidad e igualdad social, por lo tanto, si queremos reducir la desigualdad, y si no queremos beneficiar a algunos por sobre otros y que ello se materialice también en la educación, lo que creemos que debe cambiar es el modelo económico capitalista que permite ello y que está impreso en la forma de recaudar y distribuir nuestras tributaciones. La reforma de ello, no obstante, impactará en una educación con un acceso más justo y para todos, incluso si esta fuese o no gratuita, porque la desigualdad emana de niveles estructurales más profundos que de aquellos que pudiese hacerse cargo la educación. La paradoja es… que hoy por hoy, si no se realiza una seria reforma tributaria, la manera más igualitaria de mantener la desigualdad, es mediante la gratuidad en la educación, que según un estudio que leí el año pasado, incluso en estas condiciones, disminuye objetivamente los niveles de desigualdad de nuestro país. Y así, no hay donde perderse, porque mediante el ejercicio de pensar lo anterior, en realidad, no nos molesta en este nivel beneficiar a los sectores más acomodados,  no solo porque actualmente ya se encuentran más beneficiados aún, sino que, principalmente, porque entendemos que si queremos que ello no ocurra, los cambios pertenecen a otro nivel más profundo por desestructurar.

lunes, 14 de mayo de 2012

La Angustia.

Hoy concluí, mientras me secaba con la toalla al terminar la ducha, que hay tres tipo de angustias existenciales, por lo menos que yo he experimentado. A ver si las recuerdo...

Los puntos a continuación, no se presentan estrictamente separados, o por momentos individuales, pueden coexistir e incluso emerger a propósito de otro, o, en su defecto, generar mixturas. Por otra parte, esto surge a partir de mi experiencia particular en el mundo, por lo tanto no se descarta la existencia de otras formas de emergencia y manifestación de la angustia. Este texto, por lo tanto, se entiende como un aporte hacia la comprensión de la angustia desde la experiencia y en el valor del conocimiento intersubjetivo.


1.     La angustia del aquí y del ahora:

 a.- De primer nivel: La que compele en el presente, creo que es la más banal pero igual de angustiosa, que tiene que ver, por ejemplo, con estar haciendo algo que no nos gusta así como comiendo ñoquis en mi caso, o estar haciendo la tesis ahora... sea por voluntad propia, por un fin en sí mismo, o como un medio para algo.

b.- De segundo nivel: También compele inmediatamente a la acción en el presente, pero trae hacia éste, nudos que pueden haberse gestado en el pasado. Es así que, por ejemplo, puedo encontrarme con una persona que me hizo alguna vez algo que interpreté como un daño, y que el encuentro sea, por lo tanto, desagradable, o por ejemplo, haber vivido una historia de abuso y verse en una situación que emocionalmente toque esos recuerdos o emule ciertas situaciones, a pesar de que en lo objetivo, no tengan relación alguna, por ejemplo, un sujeto A le dice a B: “haz x cosa”, y B puede interpretarlo como una orden abusiva en base a su historia y mundos de significado, frente a lo cual no se quiera “dejar pasar a llevar”, independiente de que aquella no haya sido la intención de A. En este sentido, suele suceder el fenómeno de repetir ciertas pautas de acción frente a determinadas situaciones o actitudes, que difícilmente son concientizadas por el sujeto a no ser que se les interpele explícitamente, de todas formas, también pueden visualizarse desde lo individual.


2.   Trampas mentales:

Carecen de orden y forma, se manifiestan como meta pensamientos, inacabados, paradójicos, caóticos, corrientes de ideas, pensamientos intrusivos que emergen y al no poder establecérseles una conclusión o alguna especie de cierre, quedan como heridas abiertas y fantasmas de acoso constante. Algunas veces, a pesar de racionalizarlos de una manera saludable, no dejan de generar un efecto angustioso infundado en las personas. Pueden llevar con naturalidad a la obsesión, en la medida en que la tranquilidad se vislumbre en la comprensión de lo que sucede, frente a lo cual es difícil otorgar sentido. En algunos casos lo sano es romper con esas ideas, subestimándolas per sé. Se pueden manifestar como pensamientos que atentan hacia el autoestima, pensamientos evaluadores, entre los casos menos complejos, algunas veces, atañen también a paradojas mentales más sofisticadas.


3.     La sujeción, la identidad:

a.- De primer nivel: Sensación de sometimiento hacia una fuerza mayor, materializada en otro sujeto que somete y frente al cual no se ve salida emancipadora de la fuerza opresora que ejerce hacia el sí mismo. Esta puede ser concientizada o no, pero el efecto angustioso es el mismo, hay aquí una pérdida de identidad, en la medida en que la acción busca complacer, o en su defecto, no generar desagrado en el otro; vale decir, la acción es fundada en el otro, no en el sí mismo. El miedo se encuentra en forma implícita en esta forma de angustia, no obstante, se configura como el motivo que genera este tipo de malestar.

 b.- De segundo nivel: La sensación de sometimiento se manifiesta de la misma forma que en el primer nivel, no obstante, la fuerza mayor se ve materializada en un otro generalizado, o en el deber ser social, expresado en ideas, ideologías, etc. El miedo también opera como motor fundamental de este malestar y también conlleva a la pérdida de identidad en la medida en que se evade la acción libre del Yo a fin de no arriesgar la integridad del mismo en un “aprieto social” que produce una angustia en un nivel inferior u otra dimensión, pero que compele de todas formas a este último. Puede o no ser consciente, pero es preciso recalcar que tanto en la de primer como en la de segundo nivel, la toma de conciencia de la situación no asegura necesariamente su superación, o la superación de la angustia que de ella emerge.


La exposición constante a un tipo particular de emoción, el permanecer durante mucho tiempo de manera sistemática en el mismo estadio emocional, puede conllevar a su vez, a establecerse como un estado de ánimo a alguna determinada emoción. Esto se manifiesta como angustia, cuando, a mi parecer, alguno los puntos anteriores no son superados, o se instalan como resentimientos o nudos que no permiten disolver la angustia en su superación, sino que por el contrario, generan niveles cada vez más agudos de ansiedad y estrés.

Todo lo anterior se manifiesta física, mental y emocionalmente como un ruido, o una asintonía que se vivencia en esas tres dimensiones. Creo, que la incompatibilidad entre la razón y la emoción, tan expresada en la angustia, sin embargo tan difícil de visualizar como un contenido concreto, se encuentra a la base de varios de estos puntos. Todos generan un impacto parcial o total en la autoestima.

Ello lo desarrollé de manera muy muy vaga alguna vez aquí: http://martesmarcianos.blogspot.com/2011/09/pensando.html De ese pequeño texto me gustaría rescatar, el malestar que en ese sentido puede generar por ejemplo la asintonía entre determinada moral de un sujeto (la razón), y como la práctica lo compele a modificar tanto esta (en la emoción), como el mundo de significados que la define, o que define su identidad, esto ya que los significados que nos hacemos del mundo y de la experiencia en el mismo, nunca podrán abarcar por completo su complejidad, y representan una visión y un estar siendo particular de un aquí y un ahora de un momento personal particular, pero que siempre va a llegar el momento en que no alcance a cubrir la comprensión de lo nuevo, tanto en el ambiente, tanto en uno mismo, tanto en la articulación novedosa de ambos.



De todas formas, me dedicaré un día a hacer una mejor taxonomía, por el momento, quería dejar esto planteado para que no se me olvide.


NOTA****** Faltan 3 ideas a desarrollar aquí próximamente: "el trampear la emoción: una mala estrategia", "la paradoja de la tensión interna" y el temita de la definición y las certezas.. proyectos etc.